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domingo, 1 de marzo de 2015

Hitofudegaki no bigaku #27 -- Animales

PATiPATi 07.2009 – Hitofudegaki no bigaku #27
El tema de este mes ------ "Animales"


Este es Mao, que consiguió su tardía Golden Week en la última mitad de mayo y recargó tanto su mente como su cuerpo.

Aunque fue un periodo corto de 4 días, fui capaz de disfrutarlo por completo con toda mi alma. Volví a mi ciudad natal, Fukuoka, un viaje en el que apretujé todas las personas que quería ver, toda la comida que quería comer y todos los lugares que quería visitar, así que la privación de sueño continuaba (risas).

Lo que me sorprendió fue lo reconocido que se ha vuelto SID de repente. A donde quiera que fuese, la gente me pedía mi autógrafo, fue un poco embarazoso ya que, a menudo, estaba con mis amigos.

Para mí, me esforcé por ser tan amable como fuera posible con las fans que se acercaban a mí. Especialmente, desde que las oportunidades de conocernos en persona están disminuyendo; incluso en los conciertos, para la gente sentada lejos de los sitios privilegiados, somos casi tan pequeños como guisantes. Ya que es difícil de conseguir un encuentro personal, durante ese momento al menos, quería borrar la distancia entre nosotros. Sobre todo porque creo que hace falta algo de valor para acercarse a mí. Aunque yo me encontrase con los artistas que me gustan, no creo que fuese capaz de acercarme a ellos. A todos los que leen esto, si resulta que me veis por ahí, acercaos a mí sin recelos.

Bien, nuestro tema esta vez es "animales". Básicamente, adoro a los animales. En estos momentos, tengo unos hamsters y son tan lindos que no puedo hacer nada. Cuando los veo corriendo con cada fibra de sus pequeños cuerpos o comiendo, es extremadamente tranquilizador. Aunque digo que los adoro, no tengo suficientes dotes de padre como para hablar con ellos. Sólo a ve~ces, cuando me siento irremediablemente solo… sí (risas).

Desde que me mudé a Tokyo, las únicas mascotas que he tenido han sido los hamsters que tengo ahora. De hecho, siempre quise tener una mascota, pero al principio, me quedaba en apartamentos en ruinas que no permitían animales. Y lo más importante, tampoco tenía capacidad financiera, así que a regañadientes me rendí.

Incluso ahora, no es que no haya problemas para tener mascotas. Por ejemplo, al ir de gira. Tengo que dejar mi casa vacía durante largos periodos de tiempo, así que termino dejándolos al cuidado de alguien amable. Cuando es durante la época de grabación, acabamos tarde cada noche, así que acabo haciendo que mis mascotas se sientan solas. Aun así, de verdad, quiero empezar a tener un gato pronto, sin importar qué. Aunque también me gustan los perros, tras considerar varios aspectos de mi estilo de vida actual, supongo que un gato sería mejor. Cuando tenga uno, está claro que lo abrazaré para dormir cada noche (risas).

Solíamos tener uno en casa de mi familia durante mi época en preescolar. Fue hace mucho tiempo ya así que mis recuerdos están borrosos. Era un gato tricolor que recogimos de algún lado y, como yo aún tenía una edad en la que estaba cara a cara con el gato, tengo la impresión de que era enorme. Si fuese en el presente, sería como la imagen de mí jugando con un tigre. Su nombre era… ¿Cuál era? Le preguntaré a mi abuela la próxima vez.

De cualquier forma, lo recuerdo claramente. Durante mi época en el colegio, teníamos un perro. Un husky siberiano marrón. El amigo de mi padre dejó que se lo quedará y me enteré de que venía a nuestra casa como un día antes. Ya tenía ganas de verlo, tantas que no podía hacer nada. En el día en concreto, tarde de noche, el perro que vino corriendo desde la parte de atrás del coche era aún un cachorro y muy lindo. Quizás porque estaba asustado de la casa en la que nunca había estado, miraba a su propio reflejo en el cristal de la ventana y le ladraba. La diferencia entre su pequeña apariencia y su grave ladrido que sonaba a adulto también me sorprendió. Ya era tarde y, como tenía sueño, inmediatamente, sólo me dejaron echar un vistazo. Ese día, me fui a dormir profundamente así.

A partir del día siguiente, sólo quería estar junto a él todo el tiempo. Hasta yo, que siempre jugaba fuera hasta que casi me pasaba del toque de queda, corría derecho a casa desde que ese compañero llegó. Como si fuese amor (risas). Tal vez, debido al hecho de que le prestaba atención hasta el punto de ser molesto, era más cercano a mí que al resto de mi familia.

Los huskies siberianos crecen tan rápido que es casi chocante, pero encontraba su gran cuerpo increíblemente tranquilizador. Lo llevaba conmigo a donde quiera que fuese. A la tienda de aperitivos de mi barrio, al río cercano donde siempre jugaba y a mi base secreta que ni siquiera mis amigos conocían.

Como estaba metido en kendo en esos días, me despertaba a las 5 de la mañana y corría hacia allí descalzo con mi shinai en una mano. Llevaba a mi perro incluso a eso. Cerca de mi base secreta, puse algunos trozos de madera y usé una cuerda para amarrar un neumático de coche a ellas, entonces continuaba golpeándolo. Aunque no tenía un compañero de peleas, mi perro me veía así que me animaba también.

Y entonces llegó el momento de separarnos. Cuando mi madre me dijo que debido a varios problemas, ya no podíamos quedárnoslo… me aturdí y lloré. Ya que normalmente era un niño que rara vez lloraba, mi madre se dio cuenta de lo fuerte que era el impacto y parecía preocupada también. Igual que la vez que llegó a nuestra casa, partió hacia su siguiente dueño en la parte de atrás del coche, con una imagen más grande que la que tenía cuando llegó por primera vez y mirando más fijamente a mis ojos que antes.

Oh, no. Tengo ganas de llorar. No escribiré más que esto (risas).

Es muy deprimente cuando experimentas el separarte de una mascota, pero los recuerdos felices pesan más que eso. Para la siguiente mascota que venga a mi casa, la haré la mascota más querida y feliz del mundo.